Las Labradas
La Zona Arqueológica de Las Labradas constituye un asentamiento y centro ceremonial a cielo abierto ubicado directamente en la franja costera intermareal del Océano Pacífico, en el margen de la reserva natural Meseta de Cacaxtla[1]. El origen geológico del soporte rocoso corresponde a un derramamiento de lava basáltica procedente del volcán Tapasquiahui (Cerro Prieto), acontecido en el periodo Terciario o Cuaternario, el cual recorrió cerca de 17 kilómetros hasta consolidar una plataforma rocosa en la playa[3][7]. A este afloramiento se suma una densa acumulación de cantos rodados depositados por un antiguo afluente plio-pleistocénico[3][9].
El partido del sitio no se articula mediante estructuras arquitectónicas exentas o mampostería, sino a través de la apropiación y delimitación simbólica del paisaje natural[6][7]. En el área nuclear (Grupo A) y en su sección adyacente (Labradas B), el sitio integra más de 700 petrograbados labrados sobre bloques de basalto[2]. Los grabados fueron ejecutados mediante las técnicas de incisión por percusión directa con percutores duros y desgaste o pulimento con agua y abrasivos (arena y concha molida), logrando acanaladuras en bajo y alto relieve[1].
Las investigaciones del Proyecto Arqueológico Las Labradas (PALL) identificaron dos componentes ocupacionales principales en el área[2][3]:
Ocupación temprana (Cultura Chicayota Precerámica / Arcaico): Fechada entre el 7,500 y el 5,500 a.C. mediante excavaciones estratigráficas en el sitio periférico La Flor del Océano[2]. Se caracteriza por una industria lítica de cazadores-recolectores-pescadores especializada en el tallado de riolita local para elaborar raspadores, cuchillos y puntas de proyectil (subtipos Lerma y Pinto-Gypsum), sin presencia de material cerámico[2][8].
Ocupación tardía (Cultura Chicayota-Aztatlán): Fechada entre el 750 y el 1250 d.C. (Posclásico temprano)[2][9]. Corresponde a comunidades sedentarias costeras dedicadas a la explotación intensiva de recursos estuarinos y marinos (moluscos y pesca), entierros directos con deformación cefálica e inhumaciones asociadas a cerámica utilitaria y decorada tipo Aztatlán (variedades El Taste y Borde Rojo Decorado)[2][9].
En el aspecto formal y simbólico, los petrograbados presentan un repertorio iconográfico compuesto por motivos geométricos (círculos concéntricos, espirales simples y dobles, cruces, cuadrículas), antropomorfos (personajes estáticos y dinámicos, figuras con tocados o "cabellos en punta", rostros cenitales y esquinales en bulto) y zoomorfos (aves/pelícanos, felinos, cánidos/zorros, reptiles y fauna marina)[1]. La orientación astronómica de los motivos, la alta presencia de símbolos solares y la ubicación geográfica del sitio a 29 kilómetros de la línea actual del Trópico de Cáncer indican que Las Labradas funcionó como un santuario ceremonial consagrado a la marcación y celebración del solsticio de verano y a ritos de regeneración y fertilidad vinculados al ciclo de lluvias[1].
obra - ARU - 00027
Zona Arqueológica de Las Labradas
Sí
Vestigio arqueológico
1 abr 2025
3 oct 2026

obra
Luis Márquez
Santos Ramírez, Víctor Joel y Vicente López, Julio César. "Las Labradas y las culturas costeras del Trópico de Cáncer", en Trópico de Cáncer. Estudios de historia y arqueología sobre el sur de Sinaloa, Culiacán, INAH-COECYT Sinaloa, 2012, pp. 19-32.[2]
Santos Ramírez, Víctor Joel. "Antes de la cerámica: Las Labradas", Arqueología Mexicana, núm. 147, 2017, pp. 40-46.[3]
Santos Ramírez, Víctor Joel y De la Torre Vázquez, Jesús Gibrán (Coords.). Las Labradas. Cinco años del proyecto arqueológico, Culiacán, Centro INAH Sinaloa, 2015, pp. 8-38.[4]
UNESCO World Heritage Centre. "Las Labradas, Sinaloa archaeological site", Tentative Lists, Ref. 5785, 2012, pp. 1-5.[5]
Piña Cetina, Mariana. Los petrograbados de "Las Labradas", Sinaloa. Estudio tipológico, Tesis de Licenciatura en Arqueología, México, Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), 2016, pp. 14-37.[6]
Santos Ramírez, Víctor Joel y Soruco Sáenz, Enrique. "Exploraciones arqueológicas en Las Labradas y en la subregión cultural del Río Piaxtla, Sinaloa", en Visiones de la arqueología en el siglo XXI. Simposio Román Piña Chán, México, CONACULTA-INAH, 2013, pp. 1386-1420.[7]
Medina Navarrete, Ximena. Paisaje Cultural Marítimo: Las Labradas, San Ignacio, Sinaloa, Tesis de Licenciatura en Arqueología, México, Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), 2022, pp. 35-78.[8]
De la Torre Vázquez, Jesús Gibrán. "Los cazadores-recolectores de Las Labradas desde su industria lítica", en Las Labradas. Cinco años del proyecto arqueológico, Culiacán, Centro INAH Sinaloa, 2015, pp. 347-360.[9]
Santos Ramírez, Víctor Joel y Orduña Gómez, Fernando. "La Cultura Chicayota, resultados de la tercera temporada del Proyecto Arqueológico Las Labradas", en De Las Labradas a Mazatlán. Historia y arqueología, Culiacán, Centro INAH Sinaloa, 2014, pp. 161-175.[10]
Hinojosa Baliño, Israel y Marchiori, Giorgia. "Topografía y mapeo de la zona de grabados rupestres Las Labradas y el sitio La Flor del Océano", en Las Labradas. Cinco años del proyecto arqueológico, Culiacán, Centro INAH Sinaloa, 2015, pp. 305-315.[11]
Santos Ramírez, Víctor Joel. "Las Labradas, un sitio liminal del Trópico de Cáncer", en Viramontes, C. y Lara, A. (Eds.), Fronteras Rupestres en México, Sevilla, Universidad Pablo de Olavide / EnredARS, 2025, pp. 58-73.


